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Fecha: 10 de julio de 2007
Cuidado a largo plazo de adultos mayores
Muchos de nosotros tenemos la esperanza de poder quedarnos en nuestro hogar a medida que envejecemos. Casi siempre lo logramos, pero más adelante en la vida–usualmente entre los 80 y 90 años– algunos de nosotros necesitamos ayuda con las actividades diarias como ir de compras, cocinar o darnos un baño. Otros cuantos necesitamos aún más ayuda con cierta frecuencia.
Quizá esto significa que es hora de mudarnos a un lugar donde el cuidado de expertos está disponible a tiempo completo.
Por dónde comenzar
¿Piensa usted que su familiar ya no puede seguir viviendo en la casa? Puede que sea su pareja, padre o madre, tío o tía, o hasta su abuelo o abuela. Usted ya incorporó un pasamanos en los escalones a la entrada de la casa y barras para sujetarse en el baño. Hizo planes para que un ayudante de cuidados de salud a domicilio venga a su casa todos los días. Coordinó asistencia con las comidas, y visita diariamente. Pero ahora se pregunta si seguir viviendo en casa es la mejor opción para su ser querido. ¿A dónde puede acudir para solicitar ayuda? Aquí le ofrecemos algunas respuestas a ésta y a otras preguntas que pueda tener mientras busca un mejor lugar para que usted o su familiar pueda vivir.
A veces la necesidad de recibir ayuda aumenta con el tiempo. Por ejemplo, José tiene 87 años. Ha vivido solo desde que su esposa falleció hace diez años. Durante estos últimos años él ha necesitado más y más ayuda para hacer las cosas por sí mismo. Primero, tenía dificultades para prepararse las comidas. Por consiguiente, comía un buen almuerzo en un centro para personas de edad avanzada, hasta el año pasado cuando dejó de manejar. Ahora su hija pasa de vez en cuando a dejarle comidas. Otras veces, a través de un programa local, le llevan comidas. Los escalones de su casa son cada vez más difíciles de subir. A José también se le olvidan más y más las cosas. A menudo se le olvida tomar la medicina para la presión arterial. También ha dejado encendida la hornilla de la cocina varias veces. Él no quiere mudarse con su hija y la familia de ella, así que José y su hija están buscando un nuevo lugar donde él pueda vivir.
Desde el año pasado la hija de José ha estado pensando que este momento podría llegar. Ella sabe lo que está disponible y ha analizado como pagarán por el cuidado que su papá necesita. José también ha estado planificando un poco. Él está triste por tener que dejar su hogar, pero se ha estado preparando para el momento en que necesite más ayuda. Él incluso añadió su nombre en una lista de espera de una comunidad para jubilados cercana que le gustó. Ahora tienen un espacio disponible en esa comunidad. El coordinador de admisiones de la comunidad le ayudará a decidir si él puede vivir en uno de los apartamentos o si necesita estar en una instalación de vida asistida (o residencia de apoyo).
José y su hija tuvieron suerte. A veces se necesita tomar una decisión rápidamente. Si usted no ha planeado anticipadamente, puede que no sea tan fácil tomar la decisión. Por ejemplo, Alicia y su esposo han vivido en su casa durante 50 años. A sus 84 años, a ella todavía le gusta cocinar y trabajar en el jardín todos los días. La semana pasada se resbaló en el baño, se cayó y se fracturó la cadera. Ahora, después de la operación para restaurarle la cadera, Alicia necesita ir a un hogar de ancianos para recibir cuidados y rehabilitación. Sus médicos no están seguros de que ella pueda recuperarse lo suficiente como para regresar a su casa. Sus hijos viven a cientos de millas de distancia, pero su esposo y su familia sólo tienen pocos días para encontrar un lugar donde vivir.
Alicia y su familia no estaban preparadas como José y su familia. La trabajadora social y la planificadora de altas hospitalarias (la persona que ayuda a organizar la salida del hospital) van a ayudar a Alicia a encontrar un lugar donde pueda ir para recibir la terapia después que salga del hospital. Pero si ella sigue muy delicada de salud después de que su cadera se recupere, Alicia y su familia tendrán que escoger un lugar donde ella pueda vivir permanentemente.
Opciones disponibles
Existen dos tipos de instituciones de vivienda para personas de la tercera edad, de acuerdo con la cantidad de ayuda que se necesita:
- Instituciones de vida asistida
- Instituciones de enfermería especializada u hogares de ancianos.
Usted debe considerar una institución de vida asistida si usted o su familiar no necesitan de mucha atención médica, pero requiere más ayuda de la que puede recibir en casa fácilmente. Los hogares de vida asistida pueden brindarle a una persona cuanta ayuda sea necesaria en su vida cotidiana, pero ofrecen poco o ningún cuidado de enfermería. Las personas generalmente viven independientemente en su propia unidad. La institución proporciona alimentos y limpieza de la unidad, ofrece cosas interesantes para hacer y lleva a los residentes a donde tengan que ir, como por ejemplo al médico o al centro comercial. De ser necesario, también pueden brindar ayuda para bañarse, vestirse y tomar medicamentos.
Algunas instituciones de vida asistida son parte de una comunidad de retiro con atención permanente o comunidad de atención vitalicia. Estas comunidades ofrecen una vivienda independiente e instalaciones de enfermería especializada, así como también servicios de vida asistida. Muchas veces los servicios de vida asistida se brindan en una casa con solo unos cuantos residentes, y generalmente se conocen como hogares de alimentación y cuidado.
Si su familiar está muy delicado de salud o sufre de demencia en etapa avanzada, es posible que necesite más cuidado. Un asilo de ancianos o una institución de enfermería especializada pueden ser necesarios si la persona:
- Necesita atención de enfermería las 24 horas del día,
- Puede que deambule si no es supervisada,
- Necesita ayuda con las comidas, para bañarse, con el cuidado personal, con los medicamentos y para moverse de un lugar a otro,
- Necesita más ayuda de la que el cuidador actual le pueda ofrecer, o
- No puede vivir sola.
Estas instituciones brindan servicio y supervisión las 24 horas al día a las personas que residen en el lugar, incluyendo cuidado médico y algunas terapias físicas, de lenguaje u ocupacional. También puede que brinden otros servicios como actividades sociales y transporte. Por lo general, las habitaciones son para una o dos personas. Algunos lugares motivan a los residentes a que traigan artículos especiales de sus hogares para hacer que las habitaciones les sean más familiares. Algunos inclusive permiten mascotas o dejan que las parejas se queden juntas.
Cómo escoger
Haga preguntas. Averigüe cuáles instituciones están disponibles en su área. ¿Existe algún lugar lo suficientemente cercano para que los familiares y amigos puedan visitar fácilmente? Puede ser que los médicos, amistades y familiares, los planificadores de alta hospitalaria, trabajadores sociales u organizaciones religiosas conozcan éstos lugares.
Llame. Una vez que tenga una lista de los lugares posibles, póngase en contacto con cada uno de ellos. Haga preguntas elementales acerca de vacantes, listas de espera, número de residentes, costos y métodos de pago, así como también la relación que la institución tiene con Medicare o Medicaid. Tome unos minutos para pensar acerca de lo que es importante para usted y su pariente, como por ejemplo el transporte, las comidas, las actividades, las conexiones con una cierta religión, el idioma o las unidades especiales para enfermos de Alzheimer.
Visite. Planee reunirse con el director de enfermería y el director de servicios sociales. Medicare le ofrece una lista de verificación para asilos de ancianos que le puede ayudar cuando haga su visita (ver Ayuda con la planificación). Algunas de las cosas que usted debe verificar incluyen la certificación de Medicare y Medicaid, el acceso para personas con discapacidades, la inexistencia de olores fuertes (tanto buenos como malos), el contacto entre el personal y los residentes actuales, los voluntarios y el aspecto de los residentes. Si el asilo de ancianos es miembro del Comité Conjunto para la Acreditación de las Organizaciones de Atención Médica (Joint Committee on Accreditation of Healthcare Organizations, en inglés) solicite ver la evaluación que recibió el hogar por parte del grupo. Pregúntese si se sentiría tranquilo dejando a su ser querido allí.
Visite otra vez. Haga una segunda visita sin previa cita, preferiblemente otro día de la semana y a otra hora del día, para que pueda conocer a otros miembros del personal. Evalúe si aún sigue pensando de la misma manera.
Entienda. Una vez que usted o su pariente haya tomado la decisión, esté seguro de entender el contrato de la institución y el plan de pagos. Si no lo comprende, solicite a un abogado que lo revise antes de firmar.
Fuente: Niapublications.org
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